ISSN: 2695-4621
La FEMP sigue demandando, además, un plan para recuperar los casi 100.000 puestos perdidos en los últimos años.
La FEMP ha vuelto a reiterar al Gobierno la petición de que se aplique una de reposición del 100% de los empleados públicos locales para este año y que se abra una mesa de negociación para abordar un plan de recuperación del empleo perdido por la Administración en los últimos cuatro años, estimado en cerca de 100.000 puestos de trabajo.
Así se ha expresado la Alcaldesa de Alcázar de San Juan y Presidenta de la Comisión de Función Pública de la FEMP, Rosa Melchor, en el transcurso de la reunión de la Mesa de Negociación de las Administraciones Públicas celebrada esta tarde, presidida por el Ministro de Hacienda y Función Pública, Cristóbal Montoro, en la que se ha informado sobre la oferta de empleo público y otras medidas de reducción del empleo temporal en la Administración, que se incluirán en el Proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado.
El Gobierno prevé en los Presupuestos del Estado 2017 una tasa de reposición del 100% en servicios como la Sanidad, Educación, Justicia o Servicios Sociales, entre otros ya contemplados en los Presupuestos de 2016, e incluye como nuevos sectores prioritarios “los de atención a la ciudadanía en los servicios públicos, prestación directa del servicio de transporte público, seguridad y emergencias, al objeto de garantizar la prestación de estos servicios sin que se produzca una merma de su calidad”. En el resto de puestos la citada tasa se queda en el 50%.
La representante de la FEMP, Rosa Melchor, ha estado acompañada por el Secretario General de esta Federación, Juan Ávila, en la reunión de la Mesa de Negociación a la que han asistido representantes de los sindicatos y de las Comunidades Autónomas.
Como se recordará, el Presidente de la FEMP, Abel Caballero, pidió en una reciente reunión con la Secretaria de Estado de Función Pública, Elena Collado, que en 2017 la tasa de reposición de los empleados públicos locales se fijara en el 100%, para de esta forma recuperar los puestos de trabajo perdidos desde 2012 en esta Administración tras la entrada en vigor de normativa sobre equilibrio presupuestario y sostenibilidad financiera.
La Administración Local ha sido la que más se ha visto afectada por la aplicación de esta normativa, puesto que en cuatro años ha perdido casi 100.000 empleos, lo que supone una reducción del 15%, mientras que la reducción en la Administración General del Estado y en las CCAA ha sido del 11,5% y del 3,7%, respectivamente, según los cálculos de la FEMP.
Fuente: FEMP

Por José María Gimeno Feliu
Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad de Zaragoza
España necesita un ‘big bang’ en la lucha contra la corrupción, la adopción de un conjunto de medidas preventivas, que deben ir en la línea de favorecer la transparencia y la rendición de cuentas en la Administración y en la contratación pública
En las encuestas del CIS, la corrupción, después del desempleo, es la principal preocupación de los españoles. Y si tenemos en cuenta el último estudio sobre percepción de la corrupción de Transparencia Internacional, se explica esta preocupación, pues España ha empeorado su clasificación sobre esta cuestión. Las noticias sobre los distintos casos de corrupción son el reflejo de una situación que resulta injustificable en una democracia.
Los efectos de la corrupción son evidentes. Amén de una clara ineficiencia en la gestión de fondos públicos, es una pérdida de competencia que afecta a la solvencia cualitativa del sector empresarial. Sin competencia real, la ejecución de obras, la adquisición de bienes o la prestación de servicios resulta más costosa para el erario y deja al descubierto una importante desviación de recursos públicos. En tiempos de crisis son muchos más visibles estos efectos, que provocan una evidente (y muy justificada) desafección ciudadana. La Unión Europea es abiertamente combativa contra los supuestos de corrupción. Por ello, desde las instituciones europeas se insiste en la necesidad de una actitud proactiva contra las prácticas corruptas en tanto puede ponerse en riesgo la competitividad. Pero junto a esos efectos nocivos sobre la economía o la eficiencia de recursos públicos (siempre escasos) hay un efecto especialmente perverso, pues la corrupción afecta a la credibilidad política del sistema y, por ello, a la propia democracia.
No es tiempo para el conformismo. Es necesario superar el estado de indolencia o resignación para, de forma decidida, corregir el problema de la corrupción en España (especialmente intenso en la contratación pública). Y para ello no es suficiente una regulación reaccional de carácter penal (mediante la tipificación como ilícita de la información privilegiada, cohecho, tráfico de influencias, fraudes y exacciones ilegales, negociaciones prohibidas a funcionarios públicos), pues, siendo imprescindible, no previene ni lamina las conductas corruptas. Es necesario prevenir la corrupción de forma activa mediante medidas encaminadas a la xistencia de una mayor y mejor transparencia y su lógica de la rendición de cuentas (sirva como ejemplo la iniciativa de Transparencia Internacional y el Observatorio de Contratación Pública ‘contratospublicostransparentes.es’), a reforzar y ampliar los sistema de control preventivos independientes y especializados, sin límites de importes, rediseñar las funciones de fiscalización de tribunales de cuentas, para dotarlos de competencias ejecutivas, a regular las actuaciones de los grupos de presión y las puertas giratorias, etc. Y también es necesario invertir en políticas educativas que pivoten sobre el valor de la integridad, y en una política pública que ponga el acento en la mejor capacitación y reconocimiento de los empleados públicos.
Sin embargo, las respuestas que se están dando resultan decepcionantes, pues se encuentran siempre excusas para no impulsar el proceso de regeneración democrática, y la lucha contra la corrupción se pervierte en una lucha de agravios o intereses políticos. Por otra parte, se utiliza el fácil e indebido argumento de que muchas de las medidas de prevención implican mayor burocracia y mayor gasto, lo que avala la tendencia de no corregir las disfunciones y justificarlas como un mal estructural necesario para preservar la eficacia administrativa. Y así se limitan los controles, se recorta en la formación para una necesaria profesionalización o se flexibilizan reglas jurídicas a través de entes con forma privada para eludir los principios públicos inherentes a la buena administración. La visión presupuestaria del gasto se utiliza para impedir medidas que son en todo caso inversión tanto en la lógica de la eficiencia económica como en lógica de la calidad democrática.
Sin un sistema integral de control preventivo rápido, eficaz e independiente, sin una inversión en capacitación y formación (y reconocimiento) de gestores públicos, sin una verdadera política activa de transparencia y de rendición de cuentas no podrá avanzarse en la nueva cultura del buen gobierno ni poner en marcha, en palabras del profesor Rothstein, el ‘big bang’ anticorrupción que necesita ahora nuestra sociedad.
Ojalá nuestros políticos entiendan este mensaje y, frente a tradicionales inercias y a la autocomplacencia, avancen convencidos en la línea indicada (junto con el valor de la ejemplaridad y la ética pública en las actuaciones de los poderes públicos) para impulsar un efectivo pacto por la regeneración democrática y la prevención de la corrupción en España, que mire al futuro y que permita asentar y legitimar nuestro sistema institucional público.
Fuente: Heraldo de Aragón
RESOLUCIÓN de 21 de marzo de 2017 de la Escuela Gallega de Administración Pública por la que se convocan cursos para personal de la Administración local de Galicia (DOG 29/3/2017)
RESOLUCIÓN de 21 de marzo de 2017 de la Escuela Gallega de Administración Pública por la que se convocan cursos para personal de la Administración local de Galicia (DOG 29/3/2017)
RESOLUCIÓN de 14 de marzo de 2017, del Director del Instituto Aragonés de Administración Pública, por la que se convocan diversos cursos de formación correspondientes al Plan de Formación del año 2017 (BOA 27/3/2017)