“Ya no hay duda sobre quién pagará los platos rotos del despilfarro en algunas Entidades Locales”.


Ya no hay duda sobre quién pagará los platos rotos del despilfarro en algunas Entidades Locales.

¿La intervención de una empresa estatal como TRAGSA en el conflicto laboral sobre la recogida de residuos en Madrid es legal?

Leonardo Capdevila Zuría. 

Había pocas dudas (ninguna) sobre quién pagaría los platos rotos de un buen número de años de despilfarro, de obras faraónicas, de otros gastos suntuarios y claramente prescindibles y de incremento de los gastos derivados del aumento indiscriminado de altos cargos en el Ayuntamiento más endeudado de España (él solito se apunta la tercera de la deuda acumulada de todos los municipios del país): los de siempre.

Hoy son los trabajadores de las empresas concesionarias de la recogida de residuos, antes hemos sido los empleados públicos con pérdidas de poder adquisitivo inasumibles y mañana serán los empleados de cualesquiera otra de las empresas que prestan servicios públicos.

¿Es éste el concepto de calidad de los servicios públicos y el concepto de eficacia y sobre todo eficiencia en la prestación de servicios que se propugna? Parece que sí, pues el Estado sale en apoyo de los privilegios de las empresas concesionarias, forzando a los trabajadores a la aceptación de condiciones abusivas e impropias de épocas aparentemente superadas.

¿Es legal una encomienda de gestión a una empresa estatal en estas condiciones? ¿Cómo va a reclutar TRAGSA a los empleados que en realidad van a llevar a cabo funciones sustitutivas de los trabajadores en huelga volviendo al esquirolismo de una forma cuando menos burda y cruel para quienes están defendiendo un derecho constitucional al puesto de trabajo y que sólo piden que los beneficios empresariales derivados de la prestación de servicios no supongan la asfixia económica y el paro para miles de personas?.

Con el panorama actual de depauperación de una gran parte de la población que sufre la lacra del desempleo absoluto no será difícil presumiblemente reclutar trabajadores para ello. Es una forma de solucionar los problemas al viejo y autoritario estilo. Ya saben, aquello de “teníamos un problema y lo hemos solucionado”.

Dentro del objeto social de TRAGSA habrá que incluir el de servir de instrumento para la recluta de esquiroles en tiempos difíciles. A partir de ahora, todos los Ayuntamientos podrán recurrir a TRAGSA en casos como éste, que deberá prestarse a actuaciones de este tipo si no se quiere incurrir en discriminaciones y desigualdades de trato según el color político o el tamaño del municipio.

¿A dónde vamos a llegar? Si seguimos por este camino, el final puede ser muy oscuro.

 

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