ISSN: 2695-4621
Expertos aseguran que la colaboración público-privada garantiza la prestación de servicios públicos de forma eficiente y sin mermar su calidad
Que la Administración lo haga todo por su cuenta es cosa del pasado. La colaboración entre el sector público y el privado es una parada obligada en el camino de transformación y «adelgazamiento» de las administraciones que ya ha puesto en marcha el Gobierno. Esa es la tesis que ha centrado el debate este miércoles en Madrid, en la jornada «Smart Government: relación público privada en la prestación de servicios al ciudadano».
Organizada por la empresa Arvato Iberia, la charla ha contado con la presencia de Borja Adsuara, director de la entidad pública Red.es, Luis Olavarría, responsable de EPES —la empresa pública que gestiona el servicio de emergencias en Andalucía—, y Emili Rubió, director de Atención Ciudadana en el Ayuntamiento de Barcelona, para ilustrar cómo funciona esa colaboración público-privada en el día a día de la administraciones.
Un ahorro del 50%
El ahorro de costes que se consigue con la externalización puede alcanzar hasta el 50%, según Arvato Iberia. Rubió ha asegurado que ese ahorro no resulta «claro» si se trata de mantener el mismo servicio, pero que «las cuentas cuadran» cuando la Administración recurre a la externalización para aumentar su cartera de prestaciones, por lo que cree que el sector público «tiene que pedir ayuda para mejorar sus servicios». Una opinión que ha compartido Olavarría, al calificar de «imprescindible» la externalización para lograr la eficiencia y prestar los mismos servicios, con el ajuste de recursos al que obliga la crisis económica, pero sin mermar la calidad.
Responsables de Arvato Iberia, que colabora con siete ministerios y gestiona, por ejemplo, el 016 o los servicios 112 de Cataluña y Madrid, han señalado que el fenómeno de la externalización ha evolucionado desde una mera contratación pública a una plena colaboración con las empresas privadas, que participan ya en el diseño del servicio que se va a prestar al ciudadano. Además, creen que la transparencia en la externalización de servicios está asegurada por el proceso de contratación pública y por el nivel de exigencia al que están sometidas estas empresas.
Según Rubió y Olavarría, el «outsourcing» de servicios es la herramienta ideal para avanzar en una de las asignaturas pendientes de la Administración en España: la digitalización. También para dar una respuesta más rápida a los ciudadanos con una fórmula con la que, según Rubió, las administraciones «no pagan de más».
Fuente: ABC
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